| Kefir |
Kéfir Algo Más... |
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Alguien nos habla del Kéfir Cada vez son más las personas que han oído hablar del kéfir. Conocidos o amigos nos comentan sus virtudes; o lo vemos en las tiendas de alimentación natural, junto a yogures y cuajadas. En realidad, más allá de que se trata de un producto lácteo, poco sabemos de él, y el desconocimiento se mezcla con informaciones fragmentadas sobre sus maravillosos beneficios y la historia de un «bicho» que hay que cuidar. Algunas personas cuentan que gracias a él han equilibrado sus trastornos, y los especialistas en salud natural lo aconsejan en lugar de la leche. La mejor manera de aprender sobre el kéfir es cultivándolo en casa, cuidándolo para obtener el punto deseado, y haciendo uso de modo que nos equilibre por dentro y agrade a nuestro paladar. Origen y Leyenda Las tendencias y las modas se asemejan a un canasto lleno de ropa que de vez en cuando volcamos y deja al descubierto lo que estaba olvidado en el fondo. La buena acogida que en los últimos tiempos se dispensa al kéfir parece obedecer a esta regla: su origen está en el fondo del cesto. Como otros alimentos fermentados, el kéfir proviene de una cultura milenaria en las escarpadas montañas del Cáucaso en la que, sin neveras ni congeladores, la conservación de los alimentos era una necesidad cotidiana.
A pesar de la estratégica ubicación del Cáucaso, en la comunicación entre Europa y Asia no fue sin embargo difundido el conocimiento de su proceso, conservación y diversidades de uso. Se encuentran algunas referencias en las crónicas de Marco Polo, en el siglo X pero, igual que se rodeó de misterio el origen de la seda, el kéfir estuvo vedado a la cultura europea durante largo tiempo. A mediados del siglo XIX se rompió el velo que caía sobre el kéfir y, gracias a los trabajos del profesor Menkiv, se introdujo en Europa, donde se investigó y se utilizó en balnearios y estable cimientos de salud, como tratamiento contra enfermedades muy extendidas en aquella época, como la tuberculosis. Pronto su eficacia preventiva volvió a rodearlo de un halo mítico, y de la mano de las nuevas tendencias naturistas comenzó a extenderse por todos los países occidentales. En España se introdujo a mediados del siglo XX, desde las islas Baleares, y fue de uso común en algunos hospitales. Una empresa del sector lácteo lo comercializó a finales de 1950, sin éxito. Las condiciones culturales de la época, el casi total desconocimiento del producto y su vinculación a aspectos médicos, lo hacían poco apetecible para la mayoría de la población. Leyenda sumeria En unas excavaciones efectuadas en Babilonia, fueron halladas unas tablas de arcilla cocida escritas en caracteres cuneiformes, en las cuales se descifró la leyenda del antiguo reino de los sumerios, coincidente con el diluvio universal de la Biblia. En la primera tabla se habla de cómo los dioses (Gílgamesh) crearon a Lucifer, primero entre los que habitan el universo celeste; éste se subleva contra ellos entablando una gran batalla, de la cual sale derrotado y condenado a ser demonio en el reino de las tinieblas. En la segunda tabla, después de la creación del hombre por encontrar el mundo vacío, los dioses mandan a Gilgamesh que lo destruya, pues hace demasiado ruido (pecados) y no les deja dormir (descansar). En sucesivas tablas se narra como Gilgamesh manda sobre la tierra un gran diluvio que lo anega todo; en una gran arca se salva solamente Noerish (Noé). Al cesar el diluvio y volver las aguas a su cauce, Noerish sale del arca y se dirige a Gilgamesh, a quien pide que, ya que le ha salvado la vida le conceda la inmortalidad: -Si tú, Dios (Gilgamesh), la tienes ¿por qué no puedo tenerla también yo?, le dice. -No podrás ser inmortal porque estás hecho solamente de dos sustancias (materia y espíritu), te falta la tercera sustancia de la divinidad (in mortalidad), le contesta Gilgamesh. Estas palabras produjeron en Noerish una gran pena que los dioses intentaron mitigar ofreciéndole «una planta muy rara» que le alargaría la vida. En un cuenco de coco le dio una especie de nódulo blanco (kéfir) que sobrenadaba en leche la cual debía beber y reponer cada día. Noerish se fue con su «rara planta», pero para hacer más llevadero el camino -era verano y hacía mucho calor- decidió bañarse en un río, dejando el cuenco con la planta debajo de un arbusto a la sombra; al terminar el baño se vistió y fue a recoger el cuenco. Mientras se bañaba, el demonio en forma de serpiente se había bebido la leche y devorado la planta (kéfir), no encontrando más que el cuenco vacío. Noerish llorando busca nuevamente a Gilgamesh y le cuenta lo sucedido: los dioses se enojan y le dicen que debió haber tenido más cuidado, pues es la segunda vez que la serpiente le roba la felicidad...
Fundamentalmente en los círculos de los interesados por formas naturales de vida, el kéfir se ha mantenido hasta hoy, pasando de mano en mano. Reputación garantizada Actualmente, volcado de nuevo el cesto de la ropa, aparece oculto en el fondo ese auténtico tesoro que es el kéfir. Sus cualidades nutritivas seducen cada vez a más personas. De nuevo sorprende dic a día a quien lo toma, y gracias a la in fluencia de los medios de comunicación, su fama se extiende rápidamente. El kéfir tiene hoy el reconocimiento que merece, el mismo que desde hace milenios tiene en otros lugares del mundo: el de proporcionar, generosamente, salud y belleza a quienes se acercan a él. El kéfir es un ser vivo con características propias, no el producto de una manipulación o un proceso. Por eso, mientras tengamos los nódulos y una leche de calidad podremos preparar el kéfir más genuino. Esta característica es uno de sus aspectos más atractivos, que ha logrado que un número de personas cada vez mayor se interese por él. Ahora se hacen esfuerzos para comercializarlo con garantías de control biológico, y le sitúan en un escalafón muy superior al de otros lácteos excesivamente desnaturalizados por los procesos de conservación. Transcurridos miles de años, el kéfir todavía hoy nos ofrece la garantía de su reputación. ¿Qué es el kéfir? El kéfir es una simbiosis entre un gran número de bacterias y levaduras que forman una estructura semejante a la de los granos de la coliflor. Estos organismos vivos fermentan la leche y la convierten en leche kefirada, con partículas vivas, Una bebida con ácido láctico y fermentos alcohólicos. Para empezar un cultivo es preciso obtener los granos, no pueden manufacturarse. En el Cáucaso, la región originaria, en el Medio Oriente se distingue con nombres distintos los dos conceptos:
¿Kéfir para todos? Por su propia naturaleza el kéfir puede entrar en la dieta de personas de cualquier edad: los bebés, a partir del año, pueden beberlo en lugar de la leche de vaca entera, y muy especialmente para los que presentan estreñimiento o diarreas; las personas de la tercera edad, pueden recurrir a él cuando el sistema digestivo precisa de alimentos ligeros que faciliten el trabajo de la digestión. En la edad adulta también es un placer tomarlo, y puede formar parte de numerosas y sugestivas recetas. El kéfir es un perfecto suplemento alimenticio durante la convalecencia de numerosas enfermedades, porque refuerza el organismo sin sobrecargarlo facilitando el retorno del buen estado de salud. Dosificación Cada persona ha de encontrar la dosis de kéfir que le conviene. Para un adulto que goza de buena salud puede ser suficiente con una taza al día, a modo de desayuno o cena. En otras etapas de la vida, como la infancia, la adolescencia, durante el embarazo y la lactancia, o la tercera edad, es más aconsejable tomar dos tazas, el equivalente a medio litro. Lo mejor es hacer coincidir la bebida de kéfir con la de otros los lácteos, para aprovechar mejor todos sus nutrientes. Cuando se usa como tratamiento de enfermedades, debemos aumentar la dosis de kéfir; lo más recomendable es, en la mayoría de los casos, tomar un litro al día, repartido en diferentes tomas. Además de tomar kéfir también es muy importante seguir una alimentación equilibrada y suave. Conviene elaborar el kéfir con leche desnatada cuando existan problemas cardiovasculares, de diabetes o de obesidad, en las afecciones hepáticas y biliares, o en cualquier caso en que deba moderarse el uso de grasas saturadas. El kéfir puede llegar a ser un factor muy importante en ciertos tratamientos, pero no el único. Así, cuando se presenten enfermedades graves, y ante cualquier duda, se debe consultar con un especialista. Otras posibilidades El kéfir de leche une los nutrientes de la leche y las ventajas de los alimentos fermentados. Pero hay personas que prefieren prescindir totalmente de los productos lácteos, ya sea por motivos ideológicos o de salud. Sin embargo, no por ello han de renunciar a los beneficios que los alimentos fermentados pueden ejercer sobre su flora intestinal. La cultura de las fermentaciones es muy amplia y variada y abarca productos de todo el mundo que cada vez más, se acercan a nosotros para ayudarnos. Algunos de estos productos son:
Bibliografía Extractado del libro "Kéfir. Un Yogurt para rejuvenecer" de Mercedes Blasco. Océano Grupo Editorial, S.A. 2000. Barcelona, España . Ricardo Faggella |
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Enero de 2004 |
Computación Ricardo y Red de Kéfir
Argentina |
07/05/2010 |